La gentrificación comercial y los riesgos de la sobreprotección (Entrevista a Marc Morell)

La desaparición de establecimientos emblemáticos de determinados barrios de las ciudades va ligado a un concepto cada vez más popular: la gentrificación. El antropólogo Marc Morell es uno de los referentes en esta cuestión en Mallorca y explica que el cierre del comercio tradicional no sólo se da por la desaparición de las rentas antiguas. Además, “es una tendencia que se está dando en todo el comercio y mercados municipales como el de Santa Catalina son un ejemplo claro, porque nacieron con la filosofía de dar un servicio público de abastecimiento a la población y se están elitizando “.

Para Morell, los procesos de desaparición de los comercios emblemáticos se ven afectados por otros factores, como el hecho de que sean establecimientos con productos muy especializados o que durante los últimos años hayan cambiado los hábitos de consumo de la población. Las nuevas tecnologías son ahora una herramienta de compra y “esto provoca cambios importantes en los negocios, también de Palma”.

Por estas y otras cuestiones, ahora mismo hay “unos tipos de negocio que son más rentables por metro cuadrado que otros”, afirma. La apertura de bares y franquicias en un local comercial sale más a cuenta al propietario que una librería, sobre todo en zonas como, por ejemplo, la de la Ruta Martiana de Palma. Aún así, Morell recuerda que, en un proceso de gentrificación comercial, “debe haber habido una bajada previa de los precios de los locales, acompañada del deterioro de los edificios e incluso de una cierta estigmatización social de la zona, como ha pasado en el barrio chino “.

Así, se añaden a la subida de los alquileres los nuevos patrones de consumo, la obsolescencia de los productos que vende el comercio emblemático y un relevo generacional que quizás no quiere continuar el negocio y que “tiene derecho a la movilidad social”.

En cualquier caso, Morell recuerda que es importante hacer una reflexión sobre qué consideramos emblemático y por qué, de repente, consideramos emblemáticas determinadas actividades y otras no: “¿Por qué una mercería es protege pero una tienda que antes vendía cassettes , luego CD y como USB, no? “.

El antropólogo no se muestra favorable ni desfavorable a la protección de este tipo de establecimientos, pero recuerda que hay que tener cuidado por las consecuencias que implica. “Tenemos que saber si lo que protegemos es una actividad o negocio de unas determinadas personas”.

Para Morell, no es exactamente lo mismo proteger un monumento situado en un espacio público que un elemento explotado por una familia, del cual saca provecho, porque “si yo, por ejemplo, tengo un cuadro en casa y deciden protegerlo para darle valor, me están haciendo rico de golpe”. Y es precisamente por este motivo que pide precaución a la hora de comprobar “cuáles son los intereses y los agentes más importantes en estos procesos de protección”.

Una de las causas: el alquiler de renta antigua

La desaparición, en 2015, de las popularmente conocidas como rentas antiguas fue el detonante principal de cierre muchos establecimientos, que ya sufrían una situación precaria desde la crisis. Los alquileres de rentas antiguas nacieron con la Ley estatal de arrendamientos urbanos y se caracterizaban por tener unos precios muy bajos y una duración muy larga porque incluían la prórroga forzosa del contrato. En los años 90, se consideró que esta ley protegía excesivamente el arrendatario y se hizo una nueva norma que excluye los alquileres indefinidos, con la aprobación de una moratoria de 20 años. La medida afectó aproximadamente 200.000 establecimientos en todo el Estado y, de hecho, muchos de ellos se encontraron con aumentos sustanciales de los precios de sus alquileres.

Este hecho causó un goteo de cierres de microempresas centenarias situadas, sobre todo, en los centros de las ciudades, que estaban conquistados -cada vez más- por franquicias. En algunas ciudades, como Barcelona, ​​los establecimientos emblemáticos están constituidos en una asociación que defiende sus intereses más allá de la protección municipal. Los de Palma esperan el catálogo municipal, que les tiene que ayudar a sobrevivir.

 Publicada en Ara Balears, 2/12/2016 [Enlace al original]